Figura emblemática del Golfo antes de la era del petróleo, el "camello arábigo" es hoy objeto de una moda deportiva acompañada de un interés muy político por parte de los monarcas de la península, en particular lo de los Emiratos Árabes Unidos. Símbolo de autenticidad, las muy populares careras de camélidos se exportan y refuerzan la estrategia de comunicación de un régimen con fuertes ambiciones regionales.