México
El artículo mapea las reformas electorales realizadas en América Latina como un laboratorio de cambio institucional, examina los sistemas electorales de 19 países entre 1977 y 2025. La investigación propone una perspectiva multidimensional que supera las limitaciones que presenta la definición clásica y restrictiva de “sistema electoral”, incorporando dimensiones como medidas afirmativas para la representación de género, la selección de candidaturas, el financiamiento político y los mecanismos de democracia directa. La investigación identifica un "hiperactivismo reformista" en países como Ecuador, Perú, México y República Dominicana, que se contrasta con países más estables como Uruguay y Paraguay. El estudio discute siete agendas de reforma en la región que incluyen: mayor inclusividad presidencial, personalización del poder ejecutivo, sistemas legislativos más proporcionales, transformación del vínculo elector-partido, representación de grupos excluidos, ampliación de derechos ciudadanos y mayor intervención estatal en financiamiento. También revela una tensión fundamental entre estabilidad institucional y adaptabilidad democrática, donde las reformas pueden, tanto democratizar, como servir de instrumentos de manipulación política. El trabajo concluye que la calidad del proceso reformista determina sus efectos: reformas participativas y fundamentadas fortalecen la democracia, mientras que cambios estratégicos a corto plazo la debilitan. La investigación propone mayor participación ciudadana, evaluación rigurosa de impactos y consensos básicos sobre principios reformistas como elementos clave para mejorar estos procesos.
This article maps electoral reforms in Latin America as a laboratory for institutional change, examining the electoral systems of 18 countries between 1977 and 2025. The study proposes a multidimensional perspective that overcomes the limitations of the restrictive classic definition of an electoral system, incorporating dimensions such as affirmative action for gender representation, candidate selection, political financing, and direct democracy mechanisms. The study identifies a "reformist hyperactivism" in countries such as Ecuador, Peru, Mexico, and the Dominican Republic, contrasting with more stable countries such as Uruguay and Paraguay. The study discusses seven reform agendas in the region, including: greater presidential inclusiveness, personalization of executive power, more proportional legislative systems, transformation of the voter-party relationship, representation of excluded groups, expansion of citizen rights, and greater state intervention in financing. It also reveals a fundamental tension between institutional stability and democratic adaptability, where reforms can both democratize and serve as instruments of political manipulation. The paper concludes that the quality of the reform process determines its effects: participatory and well-founded reforms strengthen democracy, while short-term strategic changes weaken it. The research proposes greater citizen participation, rigorous impact assessment, and basic consensus on reform principles as key elements for improving these processes.