Arrondissement Brussel-Hoofdstad, Bélgica
Desencadenada tras el referéndum sobre el brexit y la elección de Donald Trump e 2016, la gran batalla de los gobiernos liberales contra las fake news parte de una premisa: si la gente estuviera bien informada, votaría correctamente, es decir, a su favor. ¿Podría ser, por el contrario, que la contestación, a veces descabellada, del discurso dominante exprese una auténtica aspiración popular al cambio?