Desde 2017, las incursiones de grupos armados se han multiplicado en la provincia de Cabo Delgado. El 30 de mayo, dos ataques provocaron la muerte de treinta soldados mozambiqueños. En un contexto de pobreza generalizada y marcado deterioro económico, el Gobierno de Maputo tiene dificultades para acabar con esta amenaza, a pesar del apoyo muy activo del Ejército ruandés.