El confuso alto el fuego entre Israel e Irán anunciado por Donald Trump el pasado 24 de junio no significa el fin del conflicto entre ellos, pese al silencio de los misiles. La agresión ordenada pro Benjamín Netanyahu contra Irán, en violación del derecho internacional, da fe de una huida hacia delante amparada por una relación de fuerza muy favorable desde el punto de vista militar, El primer ministro israelí logró sumar a su causa al presidente estadounidense, quién habló sin ambages de un cambio de régimen en Irán. Sin embargo, pisotear la soberanía iraní con el pretexto del rechazo que inspira el régimen de los mulás a su población no presta ningún servicio a las aspiraciones expresadas por este pueblo.