Tarragona, España
En los últimos años, las plataformas de economía colaborativa han consolidado su modelo de negocio, operando de forma deslocalizada, desafiando las normativas estatales y con el marcado componente del elemento internacional en las relaciones contractuales con sus usuarios. La economía colaborativa surgió tras la crisis de 2007 como una alternativa prometedora, pero pronto mostró tensiones en la protección de consumidores y trabajadores. Aunque estas plataformas se presentan como sostenibles, su impacto varía según el contexto nacional y su cumplimiento con normativas locales. La regulación ha sido lenta y difícil, especialmente por su carácter internacional. Este análisis examina la sostenibilidad real de estas plataformas en la Unión Europea a 2025, teniendo en cuenta su carácter internacional.
In recent years, collaborative economy platforms have consolidated their business model by operating in a delocalized manner, challenging national regulations, and incorporating a strong international element in their contractual relationships with users. The collaborative economy emerged after the 2007 crisis as a promising alternative but soon revealed tensions in the protection of consumers and workers. Although these platforms present themselves as sustainable, their impact varies depending on the national context and compliance with local regulations. Regulation has been slow and challenging, particularly due to their international nature. This analysis examines the actual sustainability of these platforms in the European Union as of 2025, taking into account their cross-border dimension.