La polarización política es un proceso sistémico y multifacético que corta vínculos transversales y transforma las percepciones políticas en un juego de suma cero. Cuando se torna pernicioso, los actores políticos y sus partidarios ven a las y los oponentes como una amenaza existencial, rompiendo la capacidad de las instituciones democráticas para procesar el conflicto político. En este artículo se identifican cuatro líneas divisorias comunes de polarización a nivel global: quién pertenece, democracia, desigualdad y contrato social. Se sostiene que, si bien los países latinoamericanos experimentan, en distintos grados, las cuatro líneas de falla, son las jerarquías sociales profundas y persistentes en torno a la clase, la raza y el lugar las que se destacan en relación con otros países. Así, resulta una tarea ardua el llegar a un consenso sobre reformas que puedan renovar o reformular los acuerdos sobre los términos del contrato social, los límites de la membresía de la comunidad y corregir la desigualdad social. Sin embargo, el consenso sostenido de la región sobre las reglas de juego democráticas puede proporcionar los mecanismos para abordar esta tarea si se logran formar nuevas coaliciones mayoritarias.