La transición ecológica plantea importantes desafíos en el ámbito de los derechos humanos, especialmente para las personas trabajadoras, las minorías étnicas, personas desplazadas y, en general, los grupos vulnerables. La “ecologización de los derechos humanos” ha influido en la legislación laboral, enfocándose en los empleos verdes como parte del concepto de trabajo decente en el seno de la economía sostenible. A pesar de constituir un área emergente en el derecho laboral, las interacciones entre trabajo y medio ambiente han sido exploradas en estudios laborales desde una metodología transversal medioambiental que pretende mejorar la vida de las personas trabajadoras a la vez que proteger el medio ambiente. La salud, el bienestar y el trabajo están interconectados, como se establece en la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio núm. 155 de la OIT y la Comisión de Salud Planetaria. Sin embargo, los trabajadores son a menudo los primeros en sufrir los efectos del cambio climático, enfrentando nuevos riesgos laborales como las olas de calor, los riesgos vectoriales y los riesgos biológicos derivados de las inundaciones. Mejorar la salud laboral podría contribuir al bienestar planetario y viceversa, aprovechando las sinergias que ambas disciplinas encuentran en sus respectivos principios informadores.