El ciberespacio ha aportado una nueva dimensión de complejidad a los conflictos humanos. En este sentido, España afronta un desafío significativo ante las nuevas formas de injerencia extranjera facilitadas por la revolución digital y el desarrollo del ciberespacio. El país presenta vulnerabilidades clave derivadas de su falta de comprensión del fenómeno de las injerencias, la polarización interna, conflictos independentistas y la presencia de diásporas como la rusa, la china o la marroquí. El caso ruso ejemplifica la dimensión y posibilidades que tienen las operaciones híbridas, incluyendo la explotación estratégica de diásporas, mafias, conexiones políticas y campañas en el ciberespacio, que pueden ser elementos desestabilizadores en periodos de crisis. No obstante, España dispone también de una oportunidad de proyectar sus intereses y valores en este amplio espacio lingüístico del español.