El sistema multilateral está inmerso en la actualidad en una crisis de credibilidad, mientras el mundo de hoy se enfrenta a desafíos que no conocen fronteras. Este sistema, que ha dado réditos evidentes durante 80 años, es incapaz de resolver los retos actuales con eficacia. Sin embargo, paradójicamente, su razón de ser nunca ha sido tan necesaria como ahora. Por ello, no se trata de desmantelarlo, sino de transformarlo. Es hora de organizar una gobernanza más representativa, con mayor protagonismo del Sur Global; también de activar una operatividad más eficiente, una solidaridad internacional más equitativa y corresponsable y un derecho internacional fuerte, con una justicia global coherente y predecible. Si algo parece incuestionable hoy es que el mundo necesita, más que nunca, una capacidad sólida de anticipación, respuesta y unidad de acción. Solo así podremos afrontar los retos del siglo XXI.