El Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) sobre Recursos Genéticos y Conocimientos Tradicionales Asociados surge como respuesta a la necesidad de regular el uso y la protección de estos recursos en el contexto de las patentes internacionales. Este instrumento legal busca prevenir la apropiación indebida de recursos genéticos y conocimientos tradicionales, estableciendo un marco claro para la divulgación de su origen en las solicitudes de patentes. Además, fomenta la transparencia, promueve la distribución equitativa de los beneficios, y facilita la cooperación internacional. La implementación del Tratado, sin embargo, enfrenta desafíos relacionados con la armonización de legislaciones nacionales y el manejo de nuevas tecnologías emergentes.