La reforma al Poder Judicial en México no es un proceso aislado ni resultado de una decisión a la ligera, sino que forma parte de una estrategia de cambio que pretende desmantelar el Estado de derecho y socavar la democracia. Planteada como un necesario recambio de todo el aparato judicial, dado el poder formal que detentaban los jueces y magistrados, se propuso un ejercicio que se antojaba imposible, pero al que poco a poco se fue dando espacio para su realización, con abusos y omisiones de unos y otros poderes y organismos con la intención de, más allá de las formalidades, dar cauce a uno de los retos más complejos que se han enfrentado en la vida institucional del país. Sin embargo, su concreción nos fuerza a establecer los límites al ejercicio del poder ya no a partir de lo jurídico, sino desde lo político.
The reform of the Judicial Branch in Mexico is not an isolated process nor the result of a hasty decision, but rather it is part of a strategy of change that seeks to dismantle the rule of law and undermine democracy. Presented as a necessary replacement of the entire judicial apparatus, given the formal power held by judges and magistrates, an exercise that seemed impossible was proposed, but which little by little was given space for its realization, with abuses and omissions of some and other powers and organizations with the intention of, beyond formalities, giving way to one of the most complex challenges that have been faced in the institutional life of the country. However, its concretion forces us to establish the limits to the exercise of power no longer from the legal, but from the political