La guerra de Ucrania ha estado acompañada de un dominio cada vez mayor de Estados Unidos sobre Europa. Bajo la presión de Washington, muchos países europeos —la gran mayoría de ellos miembros de la OTAN— han contribuido a intensificar la guerra en Ucrania, en lugar de impulsar una solución política que traiga la paz. Al mismo tiempo, Estados Unidos quiere que Europa se «desvincule» de China, lo que reduciría aún más el peso de Europa en el mundo. En lugar de seguir la perjudicial agenda estadounidense de confrontación y de una nueva Guerra Fría, a los pueblos de Europa les interesa que sus países desarrollen una política exterior independiente, que incluya la cooperación mundial y una diversidad de las relaciones internacionales.