Si las fuerzas políticas implicadas en este asunto tuvieran firme voluntad política y democrática en poner coto al cúmulo de despropósitos, la respuesta sería que ya llegamos tarde. Porque no tiene ningún sentido seguir así después de más de cuatro décadas con el manto de silencio y acomodo sobre estos acuerdos y sus enormes e injustificados privilegios en favor de la Iglesia católica (IC). Desde la asociación Europa Laica denunciamos y exigimos su derogación. Este artículo desbroza el contenido, valoración e implicaciones de lo que suponen.