Carmen González, Roque Adrada, Jordi Molina
El Renacimiento, que se desarrolló entre los siglos XIV y XVII, marcó una etapa de profundas transformaciones. La capacidad de generar redes de colaboración, la polimatía y el desarrollo de habilidades multifacéticas se convirtieron en pilares fundamentales del progreso. Estas competencias, esenciales para los líderes y pensadores de la época, no solo transformaron su mundo, sino que sentaron las bases para habilidades que continúan siendo relevantes en el siglo XXI. Veamos cómo estas lecciones renacentistas pueden inspirar el desarrollo profesional moderno y ayudar a navegar mares en calma y tormentas intensas no previstas.