En la transición a los multimedia del siglo XXI, todavía los canales tradicionales mantienen una mayoritaria influencia social mediante la concentración de la propiedad y su integración en los grandes grupos empresariales y financieros. En España domina el duopolio de la televisión comercial que acumula la audiencia, la publicidad y la capacidad de presionar a los Gobiernos como una herramienta del poder económico.