Según los distintos modelos de Ministerio Público de nuestro entorno se puede concluir que no existe un modelo único. En ocasiones el Ministerio Público se aproxima al poder judicial, en otras al poder ejecutivo. En ambos casos se trata de diseñar un sistema en el que se encuentre el equilibrio entre el ejercicio de la política criminal de un país y la independencia/autonomía del Ministerio Público, tratando de garantizar la igualdad de todos los ciudadanos ante la aplicación de la ley. La confianza que tenga la ciudadanía en sus respectivos sistemas resulta fundamental a la hora de evaluarlos.