El Ministerio Fiscal es una institución que ha de estar integrada por juristas altamente cualificados y fuertemente comprometidos con la misión que la Constitución les asigna. La regulación legal del Ministerio Fiscal es manifiestamente mejorable. Hay margen para avanzar en la línea de autonomía que marca la Constitución. Basta con aludir a tres reformas esenciales que son, la desvinculación del Fiscal General de la supervivencia del Gobierno de turno, la configuración de un régimen de autonomía organizativa y presupuestaria y el reforzamiento del papel de los órganos colegiados en la toma de decisiones.