Clara Grech, Paula Frieiro Padín, Rubén González Rodríguez
Introducción. En la sociedad actual, así como en el ámbito de Trabajo Social, las Tecnologías de la Información y la Comunicación tienen un impacto significativo, lo que demanda la adaptación a la era digital. En consecuencia, la adquisición de competencias digitales y tecnológicas se vuelve esencial en la práctica profesional. Esta investigación analiza el impacto y la relevancia de la formación en competencias digitales en el ámbito del Trabajo Social en España, explorando las materias de las titulaciones de Grado y Máster en Trabajo Social de las universidades españolas y la formación continua promovida por los colegios oficiales de Trabajo Social. Metodología. La metodología ha consistido en el análisis y sistematización de los datos de los planes de estudios y guías docentes de los Grados (38) y los Másteres en Trabajo Social (39) de universidades españolas. Además, se examinó la oferta formativa de 36 colegios oficiales de Trabajo Social mediante la administración de un cuestionario ad hoc. Resultados. Los resultados indican que la formación en competencias digitales está presente en el 34.21% de los programas de grado, de los cuales el 84.61% se imparten en centros públicos y el 53.84% de las materias se imparten en el cuarto curso. Por otro lado, las materias en competencias digitales en los másteres apenas alcanzan un 10.25%, y, en su totalidad, se imparten en universidades públicas y en un 50% en la modalidad presencial. Además, los colegios oficiales de Trabajo Social ofrecen formación continua en esta área en un 43.33% de los casos. De estos, el 53.84% ofreció más de un curso. Destaca que el 71.87% de estos cursos se ofertaron a partir de 2019. Discusión. Los hallazgos identifican que las ofertas formativas actuales son insuficientes para responder a las exigencias de un contexto hiperdigitalizado. Esta carencia podría limitar la capacidad de los/as profesionales para desempeñar su labor en un entorno que demanda habilidades digitales avanzadas. Ante los resultados identificados se considera crucial promover la colaboración entre universidades y organizaciones profesionales para establecer directrices que orienten la transición desde la formación académica hacia la práctica profesional efectiva, además de garantizar una formación continua adecuada durante toda la carrera laboral. Conclusiones. Para afrontar los retos de la era digital en el ámbito del Trabajo Social, es imprescindible incrementar la investigación y el desarrollo de programas académicos específicos en competencias digitales. Las universidades y colegios profesionales deben priorizar la integración de estas competencias en su oferta formativa. De esta manera, este esfuerzo contribuirá a fortalecer las capacidades de los/as profesionales y a mejorar la calidad y eficacia de las intervenciones en un entorno tecnológicamente avanzado. Se recomienda establecer alianzas estratégicas entre instituciones académicas y organizaciones profesionales para diseñar programas formativos que potencien el uso de tecnologías en el Trabajo Social.
Introduction. Today, Information and Communication Technologies play a considerable role in Social Work requiring professionals to adapt to the digital age. It has thus become essential to acquire digital competencies to professional practice. The impact and significance of digital skill training in the field of Social Work in Spain was explored in this study. Content from undergraduate and postgraduate (Master’s) degree programmes was analysed, as well as continuing professional development initiatives promoted by official Social Work associations. Methodology. An analysis and systematisation were conducted of data obtained from the curricula and syllabi of 38 undergraduate and 39 master’s degree programmes in Social Work offered by Spanish universities. In addition, training opportunities provided by 36 official Social Work associations were examined based on the administration of an ad hoc questionnaire. Results. Digital competency training was found to be included in 34.21% of undergraduate programmes, 84.61% of which were delivered by public universities and 53.84% scheduled in the final (fourth) year of study. By contrast, digital skills training was present in only 10.25% of Master’s programmes, all of which are offered at public institutions, and 50% of which are delivered in a face-to-face format. Furthermore, 43.33% of the official Social Work associations surveyed offer continuous professional development in this domain. Of these, 53.84% provide more than one training course, 71.87% of the courses having been introduced from 2019 onwards. Discussion. Current digital skill training is insufficient to meet the demands of an increasingly digitalised professional landscape. This gap may hinder practitioners’ ability to perform effectively in environments that require advanced digital competencies. Given these shortcomings, it is imperative to promote collaboration between universities and professional organisations to establish coherent guidelines that support the transition from academic training to competent professional practice. Such a collaboration should also ensure sustained and up-to-date professional development throughout Social Work career trajectories. Conclusions. Addressing the challenges posed by the digital transformation of Social Work requires the advancement of research and the development of targeted academic programmes focused on digital literacy and competencies. Universities and professional associations must make it a priority to integrate these skills into their educational and training agendas. This strategic emphasis would help to strengthen practitioners’ capabilities and to enhance the quality and efficacy of interventions in technology-driven contexts. It is recommended to establish robust partnerships between academic institutions and professional bodies in order to co-design training initiatives that foster the effective use of digital technologies in Social Work practice.