En el ángulo oscuro del salón de la legalidad está la pieza de la revisión de oficio. Se trata de una figura jurídica clásica, colocada por el legislador y bien tallada por la jurisprudencia. Resulta imprescindible para garantizar el restablecimiento de la legalidad cuando el particular no ejerce los recursos administrativos, pero alza un preciso sistema de límites y garantías para evitar sorpresas e injusticia para el particular que confiaba en la existencia de un previo acto administrativo favorable.