Irene Hernández Velasco
«Hemos sido llamados para educar al mundo», escribía Novalis en 1798. Con él, otros artistas e intelectuales reivindicaron el «yo» en la localidad alemana de Jena. El Círculo de Jena y sus ideas románticas, el sentimiento por encima del raciocinio, todavía vertebran nuestras vidas y nuestro ser, escribe Andrea Wulf en su ensayo.