Durante décadas, las naranjas viajaron envueltas en papeles de seda ilustrados. Aquellas envolturas, tan efímeras como sugerentes, hacían soñar a los consumidores con paisajes lejanos y promesas exóticas. Desde Palestina hasta Sudáfrica, documentaban también la historia económica, social y política del comercio de los cítricos. A ese universo de azúcar, color y polvo regresa ahora la exposición “Superbemarché”, visitable en el Museo Internacional de Artes Modestas (MIAM) de Sète (en el mediterráneo francés) hasta el 8 de marzo de 2026.