Todavía mal conocidas, las infecciones fúngicas suponen una nueva amenaza sanitaria a escala global. Estas enfermedades, favorecidas por la industrialización de la agricultura y en concreto de la horticultura, se extienden en un contexto de globalización económica. De momento, una auténtica coordinación internacional, así como la evolución de las prácticas, permanecen en estado embrionario.