El grueso de los ingresos tributarios corresponde, por este orden, al impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), impuesto sobre el valor añadido (IVA), impuesto de sociedades (IS) e impuestos especiales (IE). La recaudación por esos cuatro impuestos aumentó un 8,1 % en 2024, equivalente a 21.167 millones de euros. Como resultado, su peso en el PIB pasó del 17,4 % al 17,7 %. Al rededor de 4 de cada 10 euros de ese aumento corresponde al IRPF, 3 al IVA, 1,8 al IS y 0,6 a los impuestos especiales. Como en años anteriores, el IRPF ha sido el actor principal del incremento recaudatorio. En 2024, el índice de la carga media real de IRPF soportada por los hogares superó el valor 100 de 2008, al situarse en 114,4. Contrariamente, el índice de la renta neta media real de 2024 se situó en el 95,7. Es decir, los hogares tienen en 2024 una renta neta real inferior a la que tenían en 2008. Sin embargo, en términos reales, pagan más IRPF que en 2008. La falta de indexación a la inflación del periodo pospandemia ayuda a explicar una parte sustancial de la diferencia entre los índices de renta neta e IRPF de 2024.