Este artículo analiza el papel creciente de las fusiones y adquisiciones (M&A) en el sector de defensa europeo, impulsado por un entorno geopolítico más inestable desde 2024, y la necesidad de autonomía estratégica frente a EE. UU. Ante una inversión empresarial débil en Europa, especialmente en defensa, se propone la consolidación inorgánica como vía más ágil para reforzar capacidades. Iniciativas como el plan ReArm Europe o proyectos transnacionales ilustran esta estrategia. A pesar del contexto global de incertidumbre, el sector de defensa muestra resiliencia y atractivo para inversores, destacando su carácter contracíclico. No obstante, persisten retos estructurales como la fragmentación entre países, obstáculos regulatorios y riesgos derivados de cambios políticos y tecnológicos. El artículo concluye que el crecimiento inorgánico, junto con mayor cooperación e integración tecnológica, será clave para una defensa europea más robusta y autónoma, aunque requiere una adaptación constante y una regulación equilibrada que permita consolidar sin comprometer los intereses nacionales.