El chaparrón de decisiones liberticidas desatado por la Casa Blanca y el respaldo que le brindan unos oligarcas del sector tecnológico seducidos por la ultraderecha suscitan el pasmo y el horror de los liberales europeos. Estos, en vez de concebir un contraataque o un cambio de rumbo, confían en que sus oponentes de izquierdas vuelvan a sacarlos del apuro político. ¿Les serán concedidos sus deseos?