Carlos Royo
En el crecimiento profesional es fácil identificar obstáculos externos, como la falta de oportunidades. Sin embargo, pasamos por alto un factor igual de determinante: nuestras propias barreras internas, que no son siempre evidentes. ¿Qué pasaría si reconsideráramos nuestras limitaciones y asumiéramos que algunos de los mayores desafíos se encuentran en nuestra forma de pensar?