Las empresas familiares tienen en la marca un activo estratégico que es la expresión de su historia, valores y visión de futuro. Gestionar una “marca-familia” implica un equilibrio entre tradición e innovación, entre diferenciación y coherencia, asegurando que la identidad familiar impulse la competitividad y la sostenibilidad del negocio. ¿Cómo pueden estructurar las empresas familiares una estrategia de ‘branding’ efectiva, aprovechando su legado y sin perder relevancia en un entorno cambiante?