El sistema fiscal debe preocuparse de fomentar la competitividad de las pymes, lo que implica incentivar su crecimiento y su innovación. En el mundo actual se debe garantizar que las empresas españolas sean capaces de competir a nivel global y ello resulta más sencillo si presentan mayor dimensión o, alternativamente, para las de menor tamaño, si apuestan por diferenciar su oferta mediante la innovación. Al tiempo, es necesario establecer un sistema de cumplimiento de sus obligaciones tributarias, que minimice los costes indirectos y les proporcione seguridad.