El peso de la renta de los asalariados suponía un 49% de la renta nacional disponible en 2023, según la Contabilidad Nacional. El Estado del Bienestar no tendría sentido sin la aportación asociada al trabajo, básicamente cotizaciones a la Seguridad Social e ingresos por IRPF. Las pensiones, el desempleo, los servicios sociales, la sanidad dependen de forma crucial de esta fuente de ingresos. De manera que, en la actualidad no cabe pensar en un sistema tributario sin la presencia del trabajo. Sin embargo, están empezando a aparecer ciertas tendencias que pueden afectar a la tributación de las rentas del trabajo, tal y como las entendemos. Entre ellas hay que destacar las convulsiones en el mercado de trabajo que se derivarían de la robotización y la automatización. En el sistema tributario la fuente principal de ingresos se va a ir viendo mermada. Esto impacta directamente en el IRPF y la Seguridad Social. En el sistema social nos podemos encontrar a medio y largo plazo, más y más trabajadores expulsados del mercado. El primer problema deberíamos afrontarlo con un impuesto a los robots. El segundo problema con una renta básica, financiada con el impuesto a los robots.