Este artículo examina la teoría pura del Derecho de Hans Kelsen, en particular, su rigor metodológico y sus presupuestos epistemológicos. Se cuestionan críticamente tanto la radical separación que Kelsen establece entre el ser y el deber ser, como su rechazo del Derecho natural en favor de una concepción estrictamente normativa del Derecho. El trabajo demuestra que el intento de Kelsen por separar la voluntad del pensamiento no resulta plausible. Asimismo, se evidencia que su cientificismo, basado en un ideal de objetividad influido exclusivamente por las ciencias naturales, conduce a una problemática reducción del Derecho a una «geometría del fenómeno jurídico total». También su propósito crítico-ideológico de liberar a la ciencia del Derecho de influencias políticas y valorativas se revela como ambivalente. Aunque Kelsen aboga por un análisis estrictamente formal del orden jurídico, su modelo acaba respondiendo a un tipo histórico específico del Estado de Derecho burocrático moderno. Dado su rigor metodológico, la comprensión kelseniana de la normatividad y la positividad del Derecho corre el riesgo de excederse en su propósito y dejar la aplicación concreta del Derecho en manos de la «arbitrariedad de la empiria».