A pesar de los esfuerzos regulatorios, de la proactividad de la Agencia Española de Protección de Datos en el último quinquenio, la realidad es tozuda. El Dia de la Internet segura se despliega en un contexto en el que el consentimiento en el tratamiento y compartición de información sobre menores por centros escolares, federaciones deportivas, asociaciones de todo tipo, opera como una lacra y su validez es más que dudosa. La exigencia de responsabilidad parental y el empoderamiento de la familia es una necesidad urgente. La explotación de la privacidad de los menores y su mercantilización siguen presentes y los procedimientos de protección de datos desde el diseño y por defecto y verificación edad dejan mucho que desear. Y, la reivindicación del diseño de políticas públicas más intensas es una exigencia ineludible.