La industria de los videojuegos ha pasado de ser una subcultura a convertirse en uno de los sectores de entretenimiento más relevantes del mundo, por encima del cine o la música. Su capacidad de innovación, adaptación y actualización constantes, tanto en términos de avances tecnológicos como en el nivel de calidad de los contenidos, lo convierte en uno de los principales canales de comunicación con las generaciones actuales y futuras.