Colombia
En este artículo se examinan las implicaciones del reconocimiento de los daños contra la naturaleza en el contexto de la justicia transicional, centrándose en el Informe Final de la Comisión de la Verdad elaborado en cumplimiento del "Acuerdo de Paz celebrado entre el Estado colombiano y las FARC-EP", específicamente desde su perspectiva ecológica. El enfoque propuesto por la Comisión ofrece elementos para avanzar en la consolidación de un giro eco-jurídico en la justicia transicional, permitiendo desafiar algunas de las tendencias antropocéntricas que tradicionalmente la han caracterizado. El informe reconoce el papel decisivo que la naturaleza no humana desempeñó en el desarrollo del conflicto armado, reivindicando su condición de víctima, y destaca la importancia de reparar los lazos socio-ecosistémicos dañados como condición necesaria para lograr una paz estable. El caso colombiano demuestra la necesidad de considerar las complejas relaciones humano-no humano en la explicación y resolución de conflictos sociales, así como en la construcción de una sociedad verdaderamente equitativa. A pesar de que el enfoque ecocéntrico del Informe representa un avance significativo en el ámbito de la justicia transicional, el artículo sugiere que la Comisión de la Verdad no alcanza a extraer todas las consecuencias de su propio enfoque desde el punto de vista de la justicia restaurativa ambiental.
This paper examines the implications of recognizing harm against nature in the context of transitional justice, focusing on the Final Report of the Truth Commission established under the “Peace Agreement between the Colombian State and the FARC-EP”, specifically from an ecological perspective. The Commission's approach provides elements for advancing the consolidation of an eco-legal turn in transitional justice, allowing for the challenge of some of the anthropocentric tendencies that have traditionally characterized it. The report recognizes the decisive role that non-human nature played in the development of the armed conflict, reclaiming its victim status, and highlights the importance of repairing the damaged socio-ecosystemic ties as a necessary condition for achieving a stable peace. The Colombian case demonstrates the need to consider the complex human-nonhuman relationships in the explanation and resolution of social conflicts, as well as in the construction of a truly equitable society. Although the ecocentric approach of the Report represents a significant advancement in the field of transitional justice, the article suggests that the Truth Commission fails to draw all the consequences of its own approach from the perspective of environmental restorative justice.