A principios de la década de 1930, el centro y la derecha de Alemania pusieron en marcha un plan para, de forma transitoria, instalar a Adolf Hitler y sus aliados en el poder con el fin de imponer a los germanos un modelo liberal y autoritario. El resto es conocido, menos las concesiones, los cálculos de aprendices de brujo y, sobre todo, las aproximaciones del “bloque burgués”, que hoy merecen ser recordadas.