Guardián de las instituciones y del poder desde la independencia, el Ejército Nacional y Popular ha logrado preservar el statu quo a pesar de la gran movilización popular de 2019. Tras una efímera primavera que podría haber desembocado en una transición democrática, ha llegado la hora de la represión selectiva y de amordazar a la oposición. Pero los problemas estructurales, especialmente económicos, persisten.