Arquitecto de la “terapia de choque” aplicada a Rusia por Yegor Gaidar en 1992, el economista Jeffrey Sachs fue tanto actor como testigo de la injerencia estadounidense en el espacio postsoviético. Su análisis sobre la guerra en Ucrania, expuesto durante una reunión en el Parlamento Europeo el pasado febrero, circuló en las redes sociales, pero la gran prensa europea apenas lo recogió. Aunque no coincide en todos los puntos con las posiciones de Le Monde diplomatique, pone de manifiesto la magnitud de la disonancia entre los discursos públicos de los dirigentes occidentales y su apreciación real de la situación.