Tanto la Casa Blanca como el Kremlin han hecho un llamamiento a la rápida celebración de elecciones en Ucrania con la esperanza de hallar un sustituto al presidente Volodímir Zelenski más inclinado a la negociación. Sin embargo, no está nada claro que otro presidente fuera a aplicar una política más conciliadora con las exigencias rusas y estadounidenses. En Kiev, a la unión sagrada le han salido grietas, pero la organización de unos comicios en un país en guerra resulta un rompecabezas práctico y democrático.