La propuesta del presidente estadounidense Donald Trump de deportar a más de dos millones de palestinos gazatíes a Egipto y Jordania ha suscitado reacciones muy diversas y un importante apoyo en Israel. Se corresponde con viejos proyectos del movimiento sionista y del establishment israelí, para el que este territorio representa, desde 1949, un obstáculo duradero que debe ser erradicado.