En los últimos 20 años se ha exacerbado la crisis de legitimidad de los mecanismos de toma de decisión. La pluralidad de las formas de la violencia (ecológica, económica, cultural, política, armada) ha penetrado en estos mecanismos de forma generalizada. Los esfuerzos del diseño de estrategias de gobernanza no han cubierto sus fines. Como señaló Eric Hobsbawm, los vectores que tensionan estos mecanismos son la globalización económica y social, el desplazamiento de personas -resultando en una polarización económica más profunda y en una creciente indiferencia hacia la justicia- y el borrado de las fronteras entre combatientes y población civil, que es igualmente un borrado de fronteras entre el ejército y la policía, entre el enemigo y el criminal. Estos vectores se retroalimentan abundando en la inestabilidad del orden mundial.