Los avances científico-médicos en la aplicación de la teoría infecciosa, la limpieza de las aguas residuales de las ciudades y los descubrimientos de la microbiología hicieron que las enfermedades que diezmaban a la población: el cólera, la rabia, la difteria, la fiebre amarilla o el tétanos dejaran de ser causa de grandes epidemias. Los avances en la salud pública con la instauración, en las sociedades más avanzadas, de calendarios de vacunación infantil ha supuesto un antes y un después en la incidencia de las infecciones humanas, contribuyendo al crecimiento de la población en el planeta. En el momento actual la humanidad se enfrenta a nuevas enfermedades emergentes influidas por la crisis climática. El reto está en su prevención, que necesariamente requiere sistemas de salud pública fuertes, eficientes y globalmente coordinados.