El cambio climático y la facilidad que tenemos para desplazarnos no solo las personas, sino también los animales domésticos y las mercancías, nos ha descubierto una realidad con la que pocos contaban: la rapidez de difusión de enfermedades. Por ello, las fronteras como puente y como vehículo para salvaguardar la salud y la preservación de los ecosistemas merecen la atención estratégica de los gobiernos y el desarrollo de políticas públicas transversales. Para su gobernanza requieren cooperación y altruismo con el fin de alcanzar una evolución positiva.